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¿Cómo pueden decrecer las ciudades?

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Propongo este tema como foro, aprovechando que iniciamos el tema ayer en clase y que hoy me llega la noticia de que en Barcelona tendrá lugar en marzo la segunda conferencia internacional sobre decrecimiento socialmente sostenible. Antes, el 30 de noviembre, tenemos un tiempo para presentar un resumen de 400 palabras de una comunicación. Si entráis en el programa veréis que uno de los temas a discutir es el decrecimiento de las ciudades. 

 

!Ánimo, aportemos ideas! Podemos hacer una comunicación colectiva

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Que la ciudad decrezca suena a tirar edificios al suelo. En algunos casos puede incluso ser una buena idea. Sin embargo, el concepto es más bien "decrecer el impacto socioambiental" de la ciudad. Un buen concepto para medirlo es la huella ecológica. Observamos que en ésta, el transporte es el acontecimiento más drástico y la vivienda otro pilar fundamental. Decrecer la ciudad podría ser un objetivo a conseguir mediante herramientas del tipo: reducir la huella ecológica del tráfico en la ciudad y reducir la huella ecológica de las viviendas.

 

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Pego aquí un borrador primero para afrontar el tema, desde el marco teórico de la Gestión Social del Hábitat. La idea es que esto acabe convirtiéndose en un artículo o ponencia y que pueda ser una aportación colectiva.

Partiremos de unas consideraciones generales sobre el modelo de desarrollo urbano y de las sociedades capitalistas de consumo de masas y sus limitaciones y contradicciones. Analizaremos las principales consecuencias de este modelo civilizatorio sobre el territorio y la ciudad y asumiremos que es en las ciudades dónde se juega la posiblidad de fraguar una nueva CIVITAS que alumbre una nueva POLIS y su plasmación física, una nueva URBS. Sobre la relación entre estas tres variables nos proponemos aportar elementos para construir una estrategia de cambio para las ciudades basada que permita reducir su huella ecológica. Este objetivo será la base del decrecimiento urbano, entendido de forma compleja.

La hipótesis de partida de la sociedad de consumo, su auténtico motor, es el crecimiento ilimitado de necesidades, muestra ya de forma evidente su contradicción. Este crecimiento ilimitado de necesidades no es posible en un planeta finito. Este crecimiento de necesidades desenfrendado sólo es posible en una parte minoritaria de la población a costa de otra parte que no consigue cubrir los mínimos vitales de supervivencia (los que quedan excluidos) o los mal consigue en condiciones insoportables de explotación. El capitalismo ha demostrado sobradamente cómo crecimiento económico y crecimiento de las desigualdades van de la mano. Los datos el PNUD demuestran como año a año aumentan las diferencias entre quiénes más tienen y quiénes menos tienen. Y objetivos básicos de la gestión equitativa de recursos mundiales, como la lucha contra la pobreza y el hambre, no sólo no constituyen objetivos prioritarios de la economía capitalista sino que los datos demuestran que nos alejamos progresivamente de conseguirlos.

Llevadas estas dinámicas a la ciudad, vemos como en todas las ciudades del mundo son visibles las consecuencias de la segregación de la población en función de sus recursos, creándose guetos de barrios informales o de barriadas de promoción pública que acaban convirtiéndose en polvorines sociales. Y la vivienda, lejos de ser un derecho, se ha convertido en objeto de especulación de modo que la economía urbana ha despilfarrado sus recursos de suelo, energía y materiales en producir una ingente cantidad de viviendas que no iban destinadas a satisfacer la necesidad de las mismas para vivir sino que se han dirigido a satisfacer las demandas de viviendas como objeto de inversión especulativa, y que hoy están vacías. De este modo las ciudades no han dejado de crecer, de aumentar su huella ecológica, para satisfacer necesidades espúreas, mientras se alejaba la posiblidad de resolver las legítimas necesidades de viviendas para vivir.

Al mismo tiempo, este modelo de crecimiento de las metrópolis se ha caracterizado por la expansión desproporcionada y amorfa de la ciudad, simplificada, segregada y crecientemente dependiente de la movilidad motorizada privada, fundamentalmente a través del automóvil. En los últimos años, la sociedad de consumo ha generado muchas urbanizaciones y pocos barrios, muchas grandes superficies y centros comerciales destruyendo comercio y actividades productivas locales. Y esas tendencias han hecho que nuestras ciudades sean crecientemente insostenibles y vulnerables.

Nuestras hipótesis de trabajo se dirigirán pues a conseguir obtivos de reconversión urbana en su triple dimensión (URBS-CIVITAS-POLIS) que permitan tener ciudades autocontenidas (moratoria a nuevos desarrollos urbanísticos), más complejas (diversidad social y funcional que disminuya la necesidad de desplazamientos forzados) y que tengan más capacidad de producir polis (ciuadanía activa, responsable y solidaria), más autosuficientes (con mayor capacidad de abastecerse con recursos locales, de generar su propia energía, de reutilizar sus deshechos), más ecoeficientes (con tecnologías que reduzcan el consumo de energía, agua y otros materiales). En definitiva, nuestro objetivo es conseguir disminuir sustancialmente la huella ecológica de las ciudades, convertir esto en un objetivo político, cultural y económico que pasa por potenciar estrategias de desarrollo local, por potenciar la ciudadanía y su implicación en la toma de decisiones estratégicas sobre la polis.

La estrategia de decrecimiento va dirigida a disminuir el consumo de energía y recursos de todo tipo que precisa la ciudad, desde el suelo, el agua, y las materias primas. Este decrecimiento implica un cambio de paradigma de desarrollo y no sólo, aunque también, medidas de mayor eficiencia. Quienes más energía han dedicado a estudiar las posibilidades de las medidas de ecoeficiencia, llegan unánimemente a la conclusión de que esas medidas por sí sólas no bastan. Tan sólo permiten ganar tiempo, en el mejor de los casos, porque la capacidad energética que podemos conseguir con energías renovables van a estar muy por debajo del nivel de consumo de energía que demandan las sociedades de consumo de masas. Es decir, tenemos que pasar de una sociedad de consumo de masas a una sociedad de autocontención en el gasto, algo incompatible de raiz con el paradigma económico, social, cultural y político vigente. Es una nueva civilización la que es preciso construir y ese el centro del debate. Una nueva civilización que puede aspirar, no obstante, a mayores cotas de felicidad, que va a necesitar mayores cotas de sabiduría. En este sentido existen ya realidades que podemos reconocer como anticipadoras de esta nueva civitas, de esta nueva polis y de esta nueva urbs. Iniciativas que parten de la ciudadanía y de la que se hacen eco algunos gobiernos locales. Movimientos como el Slow cities (que priman la movilidad del peatón, de la bicicleta y del transporte público sobre el vehículo privado motorizado), como “la ciudad de los niños”, como los huertos urbanos, como la rehabilitación integral de barriadas, grupos que trabajan por la inclusión de los imigrantes, por el derecho a la vivienda y la ciudad, … Podemos reconocer nuevos movimientos sociales urbanos que reivindican la vida de barrio, con sus comercios y artesanos de barrio, con viviendas públicas asequibles para sus vecinos,… Podemos encontrar técnicos que trabajan con los ciudadanos creando alternativas,…

Estos signos y estas realidades nos sirven de estímulo para este trabajo que pretende sistematizar a partir de experiencias reales y de ideas innovadoras nuevas políticas para ciudades más habitables y más sostenibles, que aprendan a desarrollarse decreciendo.

Para ello nos marcamos varios ejes de acción:

URBS: Los planes urbanos futuros deben centrarse en la ciudad existente, no en crecer. En conseguir que sus barrios sean “barrios ciudad”, es decir que contengan todos los equipamientos y servicios que debe tener una ciudad de entre 30.000- 50.000 habitantes. La ciudad debe estar articulada internamente y externamente con redes peatonales y de carriles bici, con redes de transporte urbano y metropolitano eficientes. Debe reconocer sus paisajes fundantes, relacionarse sabiamente con ellos.

CIVITAS: Necesitamos pasar de la cultura individualista y consumidora a una cultura comunitaria y de reducción de necesidades. Es necesario potenciar la cultura de vecindad, de integración, de cohesión social, de solidaridad. Podemos potenciar el trueque de tiempos y servicios (reducir el mercado), cuidar de pequeños, menores y enfermos. Tenemos que aprender a reducir nuestras necesidades, a desconectarnos de los mecanismos consumistas. Aquí hay un trabajo de pedagogía social, de desarrollo comunitario que precisa el diseño de una estrategia a escala ciudad.

La ciudad debe tener una estructura productiva y de servicios en gran parte autosuficiente. Debe abastacerse de productos agrícolas y ganaderos de proximidad, con producción ecológica. Debe ser capaz de autogenerar gran parte de su energía generando cubiertas y fachadas solares.

POLIS: Necesitamos volver al concepto radical de ciudadanía de la polis griega, actualizado, en la cual se consideraba inútil a quién no se ocupaba de los asuntos públicos. No nos podemos permitir tener consumidores inútiles, necesitamos tener ciudadanos activos que tomen el gobierno de la ciudad a su cargo, barrio a barrio. El barrio es el escenario idóneo para la recuperación de la polis. La red de barrios debe ser la creación política que nos permita gobernar la ciudad, tener visión de conjunto, establecer mecanismos correctores de desigualdades. Los presupuestos participativos, las Agendas Locales XXI, los Consejos Municipales de Vivienda,… son ámbitos que requieren una profundización democrática que permita la efectiva participación de la ciudadanía.

Dentro de las medidas para una nueva polis, las políticas de vivienda han de jugar un papel desatacado. Las políticas de vivienda actuales están orientadas a favorecer el mercado inmobiliario, de naturaleza especulativa, más que a favorecer el acceso al uso de la vivienda. La crisis actual nos lo ha vuelto a poner en evidencia: el gobierno está mas preocupado por rescatar a los bancos y ayudar a las grandes empresas constructoras que por conseguir hacer más accesible la vivienda al conjunto de los ciudadanos. Sin embargo la crisis podría ser una oportunidad para conseguir a buen precio un patrimonio de viviendas y de suelo (urbano) sobre el que asentar una política de vivienda pública en alquiler. Podemos regular el uso de las viviendas vacías como medio privilegiado, sobre cualquier otro, para satisfacer la necesiad de viviendas para vivir. Y necesitamos establecer medidas disuasorias para evitar volver a caer en espirales especulativas sobre el precio de bienes de necesidad básicos como la vivienda.

Hablando de POLIS, a escala global, hay cosas que exceden en mucho el ámbito urbano. Es necesario pensar un nuevo contrato social, redefinir el estado social de derecho, crear mecanismos democráticos a escala global que generen espacios para una ciudadanía mundial emergente… Decrecer es inseparable de hacerlo con justicia. De hacerlo de forma inclusiva. Es necesario pensar mecanismos de reparto del trabajo socialmente necesario para satisfacer las necesidades humanas básicas. Aquí las carencias del mercado son evidentes. El mercado genera cantidad de trabajo socialmente innecesario, o que busca satisfacer necesidades supérfluas, mientras deja en el paro o en la precariedad a ingentes cantidades de personas. Transformar nuestras POLIS actuales en polis más sostenibles va a requerir trabajo socialmente productivo. Nadie sobra para lograr este objetivo. Sólo nos impide lograrlo nuestra ciega lógica de mercado. ¿Qué medidas podemos proponer en esta dirección?

 

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Hola amigos,

Interesante debate e iniciativa. Os pego acá algunas aportaciones.

Abrazos, jose

De la idea del “decrecimiento”

Me parece muy acertado el texto y el enfoque como contribución para llenar de contenido la propuesta del “decrecimiento”, porque a priori parece definirse como mera negación o contrario del crecimiento, lo cual puede ser un punto débil de la propuesta a medio-largo plazo. La idea del decrecimiento funciona como un slogan sin duda útil y urgente en este momento. Es una idea impactante y en esa medida potente para generar debate. Pero conviene ir construyendo en paralelo un cuerpo teórico más fundamentado en lo cualitativo. Porque entiendo que un cambio de civilización radical como el que urge promover debe apoyarse en una construcción ideológica (además de práctica, claro) más sólida que un aparente movimiento pendular respecto al paradigma dominante, en este caso el de crecimiento.

De los límites, el tiempo y el azar en relación al proyecto de sostenibilidad.

(este es un apunte a partir de ideas de J. Riechman)

 En el caso de que sepamos cómo hacerlo ¿cuánto decrecer? Asumiendo que una sociedad basada en el decrecimiento concierne igualmente a la Civitas y a la Polis, además de la Urbs, ¿cómo casar sostenibilidad y cambio social? Incorporar la variable del azar en los procesos de largo plazo, como los tendentes a la sostenibilidad, que implican no ya años sino generaciones, pasa por mantenerse no solo por debajo de los límites admisibles por el ecosistema sino preservar márgenes aun mayores, lo que implica un esfuerzo ‘extra’ de autocontención (Riechman, 2009).

Aportes en relación a los ejes de acción que propone el texto:

CIVITAS / URBS

Explorar los caminos autogestionarios como principio general de sostenibilidad: aún más local dentro de lo local.

Caminar hacia la desprivatización y evitar los monopolios de los servicios urbanos básicos, como energía, agua, o recogida de residuos.

Por ejemplo, revisar los sistemas de producción y distribución y su marco legal para permitir el autoabastecimiento energético. O evitar la excesiva centralización en la recogida de basuras para su tratamiento en localizaciones alejadas (produciendo un modelo de reciclado que genera la contradicción de las basuras “viajando” hasta las plantas de tratamiento) mientras que cabría plantear el fomento de modelos que ya existen como experiencias piloto de gestión de los residuos basados en redes sociales que garantizan una eficacia y eficiencia mayores en los procesos de recuperación y reciclado. Eso exige desterrar el empecinado enfoque del megaproyecto del campo de las infraestructuras y los servicios.

POLIS / URBS

 …(Cuando se habla de BARRIOS)

Resulta fundamental incorporar la Historia de los barrios como vector de sus procesos de transformación, como criterio de justicia social, en relación a evitar el despoblamiento de los barrios de la gente que los ha llevado a sus actuales condiciones de calidad de vida, tanto los autoconstruidos como los que son producto de largas luchas y reivindicaciones de mejora. En ese sentido los barrios obreros creados sobre todo en el tercer cuarto del siglo pasado, y mejorados por sus habitantes a lo largo del tiempo, están hoy mucho más cerca del patrón de barriociudad para una ciudad sostenible. Pero al mismo tiempo han pasado a una condición de centralidad metropolitana que trae la amenaza de la gentrificación ya sufrida por los centros históricos. Son barrios que, aun con todas las carencias que muchos de ellos todavía arrastran, por constituir una ciudad más compacta, en muchas ocasiones están sufragando, en lo que concierne a la hacienda pública municipal, los gastos de los servicios que consume la periurbanización despilfarradora que hemos generado en las últimas décadas, las áreas 'monocultivo' de vivienda unifamiliar de las clases altas, cuyos déficits vienen a ser cubiertos por el superávit de los barrios obreros, según reconocen incluso gobiernos locales conservadores. Cabe entonces preguntar qué significa introducir mecanismos correctores de desigualdades: ¿quién sostiene a quién?

 

 

 

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Pego aquí una aportación que me hace llegar Vicente Manzano por email:

Ideas para el trabajo:

1. El texto de Esteban como propuesta de introducción, que debe ser más reducida.

2. Parte del texto de Esteban es muy útil para lo siguiente.

3. Decidir la línea específica. El congreso va sobre decrecimiento sostenible (DS) y no procede algo demasiado general, sino centrarse en un asunto, aunque se enmarque. No vamos a resolver el tema del DS, pero sí aportar algo concreto que nos permitirá también conectar con otras personas en esta aventura colectiva de creación de análisis y soluciones. Por ejemplo, se puede realizar una aportación conceptual donde:

a. Nos basamos en que la expresión “decrecimiento” significa “reubicación de la energía o de la atención”. En otras palabras: decrecer en unos sentidos pero crecer en otros. Así, por ejemplo, se decrece en el monto de producción, en los kilómetros de transporte, en la dependencia exterior... mientras que se crece en la combinación de urbs con huertos urbanos, en el conocimiento de los procesos, en la escala local...

b. La aportación puede consistir en organizar principios generales del decrecimiento de las ciudades en los tres ejes (urbs, polis, civitas). Es decir: en qué se crece y en qué se decrece en las tres dimensiones (una tabla final de 2 x 3) desde la perspectiva del DS. También podemos implicarnos no sólo en los qués, sino también en los cómos: los procesos requeridos (tal vez sólo apuntes) para crecer y decrecer en esos sentidos y esas dimensiones.

c. Ponemos ejemplos, como dice Esteban en el caso de las aportaciones viables de Luisa e Ignacio, además de la experiencia acumulada en Aljarafe Habitable y Larache.

4. Añadir al final un glosario. Aunque no sea muy propio de una contribución a un congreso, añade una utilidad interesante al texto final, que aumenta su capacidad pedagógica (urbs, civitas, polis, huella ecológica, capacidad de carga, entropía, etc.).

5. En el trabajo, partir de que el meollo no es la autocontención sino la liberación. Lo primero implica que surge una especie de fuerza interior que requiere aplicar una fuerte resistencia. Es una pieza fundamental en la insatisfacción, la frustración: “yo quiero pero no debo aunque sé que podría pero como me parece que no es bueno entonces me aguanto”. La liberación, por el contrario, implica no abandonarse a la voluntad de esa fuerza, reconociendo que tiene su origen en diseños externos: “yo sé lo que quiero, y lo que quiero no es esclavizarme con ese estilo de vida”. Luego hay que proponer dejar de hablar de autocontención y hacerlo en términos de liberación, tanto colectiva como individual.

6. Hacer un texto muy claro y con poco rollo narrativo. Debe ser útil también como herramienta de trabajo, algo serio, inteligible y breve.

Propuesta de esquema interno:

1. Introducción

2. Enfoque de las tres dimensiones

a. Presentación del trío.

b. Breve análisis de la situación en estos momentos.

3. Justificación, para las tres dimensiones de en qué se crece y en qué se decrece en el DS. Construcción de una tabla sintética.

4. Ejemplos. Referencias a la tabla.

5. Conclusiones, con propuestas de vías de acción o referencias a las vías ya en curso.

6. Glosario.

7. Referencias.

 

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Y pego esta aportación que nos envía Luisa Saavedra

La CIVITAS, la cara humana de la ciudad

Me gusta como lo dice Tonucci: “Hasta ahora y con mayor acento en las últimas décadas, se ha pensado, proyectado y evaluado la ciudad tomando como parámetro un ciudadano medio con las características de adulto, hombre y trabajador, y que corresponde al elector fuerte……”. Las ciudades en su reciente desarrollo se han olvidado de la mayor parte de los ciudadanos, de los niños, pero también de las mujeres, de los jóvenes y de los ancianos. Ya lo reflexionaba Lewis Mumford en 1945. Las ciudades han sido pensadas sólo para la categoría más fuerte de los ciudadanos: la adulta y productiva.

Esta cuestión, cuando pensamos en los “cómos” para transformar las ciudades a partir de la ciudad existente, se convierte en central en la búsqueda de caminos posibles, ya que de nuevo podemos caer en el error de pensarlas desde los que se incorporan a los procesos de participación o consulta al uso, en nuestro entorno (Presupuestos participativos, Plataforma ciudadanas….u otras). Volvemos a toparnos con adultos de mirada a veces poco inclusiva, y en todo caso, limitada (y diría que poco creativa).

No dejo de sorprenderme que no cambian tanto las cosas en los distintos contextos y los que estamos en esto de la participación, nos estamos constantemente encontrando en los distintos espacios con personas de perfiles bastante homogéneos y los esfuerzos de trabajo con las redes para hacer diversos y diversificar los espacios de participación no siempre son muy fructíferos.

En los barrios obreros (y periféricos) nos encontramos en estos espacios (comisiones de barrio, juntas, plataformas….) con hombres y mujeres (más los primeros) de mediana edad (45 a 65 años), con hijos criados, en activo y participantes de movimientos sociales de distinta índole desde antes de la etapa democrática. ¿Les suena?. En los barrios más céntricos aparecen otros perfiles como jóvenes universitarios/as o progresistas o “alternativ@s” de largo recorrido, que si bien aportan miradas más renovadoras, radicales, en lo que se refiere a la construcción colectiva pueden generar las mismas resistencias que los primeros, su mirada debe prevalecer sobre las otras….

No se trata de debatir en torno a lo que es mejor, sino el desafío que supone abordar el cambio de las ciudades incorporando como apunta Esteban, las estrategias de cambio de forma colectiva que puedan incluir desde la experiencia compartida y la reflexión (la educación popular, pedagogía social…), la apertura a distintas maneras de ver una realidad y de “hacerla realidad”.

Entiendo que proponer estrategias de participación en los cómos implica la necesidad de reflexión, de profundización, de aprendizajes…… en torno a los temas de sostenibilidad, necesidades/satisfactores, soluciones técnicas a problemas medioambientales, es decir, que la mirada/soluciones técnicas esté complementada con la mirada de la ciudadanía, que tiene distintas concepciones de cómo tiene que ser su ciudad (o su medio de transporte, por ejemplo), incorporando las tensiones propias de estas distintas maneras de ver la vida en las ciudades, que satisface a unos más que a otras. Tener presente que las formas de entender la ciudad no son homogéneas, sino de una gran diversidad, a veces llena de contradicciones. (Un ejemplo de ello es la conflictividad que ha generado repetidamente la peatonalización de determinadas calles o el carril bici).

Para ello las estrategias de autogestión, la intervención comunitaria, la pedagogía social, los movimientos sociales, la articulación de las redes sociales existentes, enredando procesos que hagan posible otras realidades desde las prácticas (podemos hablar de algún ejemplo como se propone), se deben complementar con estrategias de consolidación de espacios de participación, para que se tome parte realmente en la toma de decisiones de la gestión de lo público, del planeamiento, del desarrollo de normativa….. etc.

Se trata de que procesos como los presupuestos participativos o los planes generales con participación, no se conviertan en procesos de consulta o eventos más o menos continuados, en muchos casos más anecdóticos que reales, sino en un ejercicio continuado y con profundización en torno a los temas que se plantean, de aquí puede venir realmente una transformación que introduzca la diversidad y reflexión suficiente y necesaria, para que las ciudades también sean sostenibles, más humanas, es decir más hechas, pensadas, vividas a escala humana.

Esto engancha con la POLIS en la medida de la reflexión sobre la necesidad del desarrollo del modelo de democracia deliberativa, participativa, o democracia radical.

Continuará…..

Lo que escribe Jose sobre las desigualdades me provoca cosas a profundizar, pero abre otra línea, no sé……ya veremos…….para que sea breve y con poco rollo como plantea Vicente

A ver si esto sirve de algo y engancha con otras reflexiones teniendo en cuenta el esquema base planteado….…

Seguimos compartiendo……

 

 

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Y ahora este de Luis Andrés:

Me gustaría incluir en el documento una reflexión sobre lo que actualmente significa en economía "Crecer". El crecimiento como magnitud (eso lo tiene bien estudiado y reflexionado mi compañero y amigo Vicente Rodríguez enun cuadrno que se titula ¿Qué medimos en Economía?) es una estimación de aquello que la Economía considera Producción, algo que no siempre coincide con el concepto ecológico de producir. A modo de ejemplo, consideramos producción la extracción de petroleo y en realidad lejos de producirla la estamos agotando, otro ejemplo muy ilustrativo es esl que siempre pongo en clase, si le encargamos a un economista que haga las cuentas del desastre del Prestige, utilizando para ello la Contabilidad nacional al uso, la conclusión final será que aquello generó riqueza. En fin, creo que estaría bien partir de un cuestionamiento de los conceptos que aceptamos sin más y que están perfectamente instalados en el ideario colectivo, pero si rascas un poco no serái complicado cuestionarlos.

 

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... y ahora este de Jose. (espero que a partir de ahora todos publiquen directamente aquí, a ver si los convenzo!):

El correo de Luis me sugiere dos cosas. Por un lado, una observación profana, diccionario en mano. Me recuerda la expresión periodística del “crecimiento de la economía”, que efectivamente se refiere al crecimiento de determinadas variables económicas, no necesariamente a la “producción”. Pero tampoco necesariamente a la “economía”. De hecho habría que reivindicar el “crecimiento de la economía”, si por ello se entiende aumentar la “administración eficaz y razonable de los bienes” o incrementar la “contención o adecuada distribución de recursos”.

economía.

(Del lat. oeconomĭa, y este del gr. οἰκονομία).

1. f. Administración eficaz y razonable de los bienes.

2. f. Conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo.

3. f. Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos.

4. f. Contención o adecuada distribución de recursos materiales o expresivos.

5. f. Ahorro de trabajo, tiempo o de otros bienes o servicios.

6. f. pl. Ahorros mantenidos en reserva.

7. f. pl. Reducción de gastos anunciados o previstos.

La otra sugerencia es trasladar la pregunta de Luis a las ciudades: ¿qué significa “crecer” cuando hablamos de urbanismo o de ciudad? Aquí entramos de lleno en el vértice de la URBS, y también cabe una breve reflexión, porque aplicar la noción de crecimiento al proceso urbanizador puede ser tan falaz como aplicarlo a la economía. Como sabéis los economistas mucho mejor que yo, hace tiempo que está más que superado el discurso que hablaba de países desarrollados y subdesarrollados (aunque yo siempre preferí “arrollados”). Al utilizar la palabra “desarrollo” se asignaba una condición “natural” a los procesos económicos (igual que hoy se habla del comportamiento del Mercado como si fuera el clima) y de ese modo se trasmitía la idea de un proceso pretendidamente lineal en el unos países todavía no habían llegado a donde estaban otros. Por si quedara alguna duda, el concepto de huella ecológica terminó de tumbar esa visión. Curiosamente, en el urbanismo aun se escucha hablar de “desarrollo urbano”, “desarrollo residencial”, o incluso “planeamiento de desarrollo” como instrumento jurídico, lo cual da una idea de hasta qué punto el lenguaje sigue permeado por ese discurso. Pero el concepto de “crecimiento” también introduce connotaciones que evocan el mundo natural. De ese modo pareciera que una ciudad debe “crecer” igual que debe crecer un niño (aunque algún día el niño, naturalmente, deja de crecer; nadie lleva hasta ahí la metáfora).

Pero a lo que iba ¿qué significa “crecer” en urbanismo? Si continuamos con la imagen de la ciudad como organismo, no será difícil sostener que lo que han hecho las ciudades, especialmente en la última década, no ha sido crecer, sino engordar. Crecer tiene que ver con un incremento proporcionado y armónico de la estructura ósea, junto con los órganos vitales y la masa corporal. Del mismo modo, un crecimiento urbano sólo podrá llamarse así cuando el incremento de suelo urbanizado esté articulado, de forma proporcionada y armónica, sobre una adecuada estructura de espacios libres y equipamientos públicos y un metabolismo urbano adecuado al nuevo tamaño (en cuanto a garantizar el transporte público, por ejemplo). Además, un organismo vivo no crece en cualquier dirección sino que responde a unos códigos: la estructura de espacios libres debe apoyarse en la estructura territorial preexistente y organizarse en función del sistema hídrico, geográfico, etc. En ese sentido, nuestras ciudades ni siquiera han “crecido” si aspiramos a una URBS que no sea mera urbanización.

Me ha quedao mucho más largo de lo que quería…

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Aquí pego las aportaciones de Luis Andrés Zambrana:

Me gustaría incluir en el documento una reflexión sobre lo que actualmente significa en economía "Crecer". El crecimiento como magnitud (eso lo tiene bien estudiado y reflexionado mi compañero y amigo Vicente Rodríguez enun cuadrno que se titula ¿Qué medimos en Economía?) es una estimación de aquello que la Economía considera Producción, algo que no siempre coincide con el concepto ecológico de producir. A modo de ejemplo, consideramos producción la extracción de petroleo y en realidad lejos de producirla la estamos agotando, otro ejemplo muy ilustrativo es esl que siempre pongo en clase, si le encargamos a un economista que haga las cuentas del desastre del Prestige, utilizando para ello la Contabilidad nacional al uso, la conclusión final será que aquello generó riqueza. En fin, creo que estaría bien partir de un cuestionamiento de los conceptos que aceptamos sin más y que están perfectamente instalados en el ideario colectivo, pero si rascas un poco no serái complicado cuestionarlos.

 

 

 

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y esta respuesta de Vicente Manzano:

Al hilo de las últimas aportaciones, sugiero utilizar algún rincón de gesthabitat.org para ir construyendo un glosario. No significa que sea el glosario de la contribución al congreso (tal vez finalmente descartemos esta idea, ya lo iremos viendo), pero queda un resultado de lo más interesante que nos sirve para 1) forzarnos a transmitir una idea de forma clara, sintética y suficiente, 2) aprender del grupo, 3) iniciar un camino que no sabemos hasta dónde nos lleva pero que promete. Es una iniciativa, además, interdisciplinar. Si os parece bien, que Esteban nos comunique cómo hacerlo técnicamente. Lo ideal es trabajar en modo wiki.

"Crecimiento" es un concepto fundamental, no sólo en el decrecimiento (es obvio) sino en el discurso político, económico y cultural del momento. Estoy leyendo un libro editado por Felipe González, en el que se encuentran contribuciones de varios presidentes y ex-presidentes de América Latina. Me asusta. Siempre había denunciado que los políticos son demasiado simples en su pensamiento y obra, pero era más bien para desahogarme. Ahora compruebo que mi denuncia era literal. Felipe González, por ejemplo, en la introducción dice "Ya va siendo hora de que comencemos a pensar en crecimiento más allá del PIB". ¡Entonces era cierto! ¡Realmente creen que crecer es incrementar el PIB! ¡Dios mío! ¡Es grave!

Dentro de los conceptos fundamentales que trabajo cuando hablo o escribo sobre decrecimiento: libertad, empoderamiento, poder, crecimiento sostenible.

Abrazotes,

Vicente.

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Hoy, el diario gratuito QUÉ incluye una noticia con comentario. La noticia es que el gobierno de Zapatero dice que apuesta por las energías renovables y pagarlas con subida del impuesto de la gasolina. El comentario es que eso no crea empleo, especialmente el que se ha perdido por culpa de la caída del auge inmobiliario.
He ahí un marco ideológico imperante. Y he ahí un miedo: en qué medida el decrecimiento genera desempleo. La crítica es vieja, y está resuelta en términos de producción/consumo. Pero no se me ocurren las relaciones entre empleo y decrecimiento de la ciudad. Es un asunto para reflexionar, leer y organizar. Mientras el empleo justifique incluso guerras, constituye un elemento fundamental a la hora de organizar propuestas alternativas. Ya sabemos (que me corrija Luis), que nuestro modelo de crecimiento económico actual es una fábrica de paro, puesto que tiene que ver mucho con dos fuerzas de desempleo como son la tecnificación y la deslocalización. Pero aunque fabrica paro se vende como modelo creador de empleo. Y la gente parece que se lo cree (lo asombroso es que incluso también los políticos, a juzgar por el libro de Felipe González al que ya hice referencia). Propongo pensar esto.

Así, por ejemplo, José María plantea medidas como la autogestión y el protagonismo histórico de los barrios. La propuesta es que pensemos en el tema transversal del empleo en cada propuesta concreta, observando si son aspectos independientes, si admite múltiples concreciones que afectan positivamente y negativamente al empleo, si constituyen amenazas o si son oportunidades. En el transfondo se encuentra la constancia de que si algo que es socioambientalmente positivo genera desempleo, habrá que corregir el efecto pero no prescindir de ese algo previo. El ejemplo que suelo poner es el de la violencia: si mañana amaneciera el planeta con una erradicación absoluta de toda forma de violencia, el mundo que conocemos se desplomaría, sería la mayor de las hecatombes, puesto que nuestra economía es altamente dependiente de la violencia. Se generaría un paro de dimensiones desconocidas y nos reiríamos de los efectos de la actual crisis. A pesar de ello, suscribiríamos (no todo el mundo, claro) el efecto a cambio de la consecución de la paz completa. La cuestión no es prescindir de una propuesta del decrecimiento, que no sólo es aconsejable sino inevitable, por razón del posible desempleo, sino pensar expresamente éste y buscarle soluciones al mismo tiempo que se articulan las propuestas concretas de decrecimiento.

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Me parece muy acertada la idea de pensar en términos de empleo, socialmente útil, las medidas que propongamos. Ya que en el paradigma dominante se asocia crecimiento con empleo y decrecimiento con desempleo, nuestro reto es proponer un nuevo modelo en el que consigamos equilibrar dos balanzas: ambiental y social. En la tarea de equilibrar la balanza ambiental está la oportunidad de equilibrar la balanza social. El reto es de cambio de paradigma económico. Aquí traigo a colación un artículo de Sartorius, publicado en El Pais, el 28/10/2009 en el que habla de que un cambio de paradigma productivo exige un cambio histórico, que para España será equivalente al cambio político que operó con la transición. 

Pego aquí una cita suya de este artículo: 

"Se habla sin parar de la necesidad de cambiar el modelo productivo de nuestro país. Pero tengo la impresión de que se precisa poco. Porque, ¿qué quiere decir cambiar el modelo productivo? En realidad, se trataría no sólo de modificar la composición sectorial del PIB, es decir, el origen de la riqueza que generamos, sino también cómo la generamos, cómo la repartimos y cómo la consumimos. Si me permiten la licencia, es, en cierto sentido, modificar la dirección de la historia de España en términos económicos, lo mismo que en el 78 la modificamos en su orientación política. Y esta magna empresa no se hace con leyes, aunque bienvenidas sean aquellas que lo propicien. Se trata de un gran esfuerzo colectivo, sostenido en el tiempo, que exige un nuevo contrato y unas nuevas reglas. Un contrato donde se especifique lo que cada parte debe aportar -y no realidades frente a promesas- y nuevas reglas que impidan, en lo posible, que se repita dentro de un tiempo el mismo desastre, acrecentado".

 

Bueno, pues entrando en materia. Si queremos transformar las ciudades en el sentido de equilibrar la balanza ambiental y social, es necesario:

- Adaptar los edificios existentes introduciendo medidas de eficiencia energética y de consumo de agua. Entre ellas la apuesta masiva por los techos generadores de electricidad solar fotovoltaica que permitan a las ciudades avanzar hacia la autosuficiencia energética. He aquí una tarea sobre la que se puede reconvertir los esfuerzos del sector de la construcción y de la industria solar, y generar empleo.

- Adaptar el modelo de ciudad generando proximidad, accesibilidad y redes de movilidad sostenible (para caminantes, ciclistas y transporte público). He aquí también un programa de obras públicas con saldo social y ambiental que genera empleo.

Estos dos ejes dan para un desarrollo que resulte ilustrativo. 

Paso palabra

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Integró: 02/11/2009

bueno, bueno, esto va cogiendo muy buena pinta...


le daré vueltas y trataré de subir alguna reflexión ya más centrada en materia, sobre el esquema y el enfoque planteados.


vicente, me parece especialmente sugerente la propuesta de liberación frente a la idea de autocontención, que la verdad es que me generaba alguna reserva que tenía sin analizar, y en ese sentido tu apunte me resulta muy revelador..


abrazos

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Integró: 23/10/2009

Vuestras anotaciones me han sugerido estas otras, espero que también sirvan para pensar...

El dinero tiene valor de cambio. La ciudad tiene valor de uso. Algo tan obvio puede llegar a no ser así.

En la sociedad de consumo, o lo que es más grave, en la sociedad de acumulación del capital, al igual que ocurre en un casino, el valor de cambio del dinero se transforma en valor de uso.

En el mismo contexto, el valor de uso de la ciudad se transfoma en valor de cambio. (capital económico, prestigio, legitimación política…)

El valor de uso del dinero conlleva, como producto de consumo, un incremento de la necesidad de su ganacia. Esto nos dirige hacia el lucro. Liberándonos de su valor de uso, disminuiremos la necesidad de ganancia y acumulación, pudiendo dirigirnos con mayor diversidad.

El valor de cambio de la ciudad, condiciona su configuración, limita su condición de ser soporte, y a modo de casino que cierra su contorno al exterior, o de Disneylandia que recrea un mundo ficticio, nos enajena. Liberádola, es decir, devolviéndola a la escencia de su valor, podemos recuperar la conexión con el entorno.

Quizás el decrecimiento de las ciudades también tenga algo que ver con esto, con deshacer esta inversión de valores apostando por espacios con valores de generación de usos, donde el dinero reduzca su valor al de cambio, y donde los ciudadanos puedan dirigirse diversamente y estar conectados con lo que los rodea.

mlc

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Integró: 02/11/2009

¿Decrecimiento urbano?

Hola a todos. Aporto algunas notas más, pidiendo disculpas por los probables solapes con cosas ya dichas...me salió así.

(Nota previa. Google me corrige: Quizás quiso decir: de crecimiento urbano… No es mal indicador de que queda camino por recorrer.)

En primer lugar, quisiera plantear una cautela sobre la idea de introducir el enfoque transversal del empleo en las propuestas de decrecimiento, porque, sometiendo igualmente al “empleo” a una revisión desde la propuesta del decrecimiento, habría que situarlo en la perspectiva de la redefinición del “trabajo” y en el horizonte de la reducción del consumo. (Esteban apuntaba algo en esta dirección en su texto inicial) Es decir, es importante matizar qué tipo de empleo genera el decrecimiento y a qué tipo de sociedad aspiramos, porque una sociedad que fomente la satisfacción de las necesidades a través de relaciones no necesariamente monetarizadas puede demandar empleo de otras maneras (valgan de ejemplo experiencias como bancos de tiempo, redes de trueque…). De manera que hay que introducir en la balanza no solo la cantidad, por así decirlo, sino también la calidad del “empleo”, en términos de utilidad social (tanto Vicente como Luis han puesto ejemplos de actividades económicas social y ambientalmente perjudiciales). Y por otro lado, la noción misma de trabajo requiere una redefinición; de hecho una de las propuestas del decrecimiento es la distribución del trabajo y la reducción de la jornada laboral (se habla de 20 horas semanales) con la aspiración de obtener, como dijera J. Riechmann, tiempo para la vida.

Entro sin más al tema del hábitat tratando de leer desde esa perspectiva las siguientes premisas que parecen inherentes a la propuesta de decrecimiento:

1. Decrecimiento no es igual a recesión.

2. El decrecimiento no es una teoría ni una aspiración abstracta y universal (como pretende serlo el crecimiento). Es más bien una consigna, que, bajo unos principios comunes, se habrá de concretar en versiones distintas según el lugar (por ejemplo, según hablemos de territorios centrales o periféricos).

3. El decrecimiento es inevitable. Podemos transitarlo de forma traumática o de forma “sostenible” (asumible y gobernable).

En el terreno del hábitat, la primera premisa vendría a aclarar que decrecimiento urbano no implica necesariamente reducción del suelo urbano, ni tal vez de las economías urbanas, pero sí de su sobrecoste energético y social.

Sobre la segunda, tal vez convenga matizar que la tabla de ‘crecimientos/ decrecimientos’ que Vicente sugería construir, en principio está referida a situaciones de hábitat de nuestro entorno. Probablemente no sea trasladable por completo a una ciudad africana, por ejemplo.

La tercera premisa, enfocada desde la perspectiva del hábitat, significa que el cambio de modelo en nuestras ciudades habrá de producirse tarde o temprano, luego urge ir construyendo una etapa de transición, ya que la presión sobre los recursos va en aumento luego en la misma medida se va reduciendo el margen de maniobra para propiciar un cambio “sereno”, como propugna Serge Latouche. En ese sentido la actual crisis debería funcionar como una oportunidad para dar pasos hacia dicha transición.

¿Cómo podría ser un planeamiento urbano propio del decrecimiento? Probablemente sería un planeamiento capaz de incorporar la complejidad en el diseño y gestión de la ciudad. Eso implica superar la estrecha visión del estudio de impacto ambiental, que pronto perdió su vocación ‘fiscalizadora’ y se ha demostrado un instrumento subordinado a los criterios económicos del plan. El planeamiento urbano del siglo XXI debe ser capaz de instrumentar conceptos como la huella ecológica y traducirlos en herramientas de planificación. Un plan que, más allá del estudio económico, contenga una traducción lo suficientemente rigurosa del balance energético de la ciudad existente y la propuesta.

Latouche propone “entrar en la órbita del círculo virtuoso de las ‘8 R’; Reevaluar, Reconceptualizar, Reestructurar, Relocalizar, Redistribuir, Reducir, Reutilizar, Reciclar”. ¿Por qué no convertir la aplicación a la ciudad de estos principios en el programa del urbanismo contemporáneo? El momento histórico actual demandaría, con urgencia, la elaboración de una nueva “Carta de Atenas” basada en estos principios.

De ese modo, el programa del urbanismo habría de plantearse cuestiones como: Reevaluar el sentido del desarrollo urbano, Reconceptualizar la disciplina urbanística, Reestructurar las extensiones urbanas que hemos generado, Relocalizar actividades (quizá empezando por las previamente des-localizadas), Redistribuir los usos de forma que generen menos movilidad obligada, Reducir la dependencia energética y los costes del metabolismo urbano, Reutilizar la ciudad existente, Reciclar los sectores urbanos obsoletos.

El decrecimiento urbano significará un decrecimiento de lo urbano en el plano ideológico y económico. Implica un aumento de la ruralización en detrimento del actual proceso de urbanización planetaria, en la medida en que dicho proceso va estrechamente ligado al proceso de acumulación capitalista y tiene un fuerte apoyo en el uso de los hidrocarburos.

Decrecer significa también la vuelta a la ciudad desde la metrópoli. La vuelta a lo urbano desde lo metropolitano. Concretar un giro hacia lo local en las aglomeraciones urbanas significa regresar a la escala de ciudad. Y profundizar en dicho giro significa introducir una gestión urbana entendida desde los barrios, aunque sin perder la perspectiva del metabolismo urbano en su conjunto. Aquí se revelará como un factor fundamental la fortaleza de las redes sociales de los barrios. En este sentido supone una aportación notable el constructo teórico del Barrio-Ciudad, como propuesta de identificación de un ámbito territorial y social capaz de abarcar la máxima complejidad accesible. Se hace necesaria la redefinición del territorio metropolitano en unidades de gestión urbana donde quepa articular las propuestas del decrecimiento, algunas de ellas apoyadas en modelos autogestionarios a cargo de las redes sociales.

No sé si alguien lo ha hecho, así que inauguro aquí la matriz que proponía Vicente, localizando varias de las cuestiones que han ido saliendo en las distintas aportaciones. No esperéis mucho rigor, lo hago un poco en bruto para corregir y completar desde un borrador.

   


 
 URBS ejemplos ¿creación de empleo?
En qué crecer

En autonomía energética

En relaciones de proximidad

Energía solar fotovoltaica

En rehabilitación

En redes de movilidad sostenible

 

Reorientación del sector construcción

Posibilidad de cláusulas sociales

En qué decrecer

En movilidad obligada

En viviendas de nueva planta

   
  CIVITAS    
En qué crecer

En el enfoque necesidad/ satisfactor

En cultura comunitaria

   
En qué decrecer

En el enfoque producción/ consumo

En cultura consumista

   
  POLIS    
En qué crecer

En gestión local de los recursos y los servicios

En valor de uso de la ciudad y la vivienda

En enfoques de género, generación, multiculturalidad y renta

En participación pública y cooperación técnico-política-ciudadana

En fórmulas de acceso a la vivienda, alquiler, cooperativas, etc.

traperas de emaus

Jnane Aztout

 

Cooperativas, asociaciones o pequeñas empresas

Grupos técnicos de apoyo a procesos

Equipos técnicos de gestión

 

En qué decrecer

En huella ecológica

En valor de cambio de la ciudad y la vivienda

   

 

 

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Bueno, hoy es ya 30 de noviembre, fecha límite para entregar el resumen de 400 palabras a presentar al congreso. Creo que el debate ha sido productivo y que llegado a este punto podemos pasar a la fase de desarrollo. Creo que podemos estar de acuerdo en este resumen síntesis que os propongo a consideración. Así mismo en que en el desarrollo seguiremos los criterios y el esquema propuestos por Vicente. La tabla que empezó a construir Jose puede ser una herramienta útil para seguir avanzando colectivamente (tenemos que resolver el tema de poder adjuntar archivos en el foro para que estos documentos con formato especial podamos compartirlos aquí, ¿te ocupas Marina?)

Bueno, el texto es editable, así que vosotros mismos!!! E incluso cabría alguna palabra más hasta agotar las 400...

 

un abrazo

Refundando la ciudad: una nueva civitas que reinvente la polis para conseguir una urbs más sostenible.

 

Partiremos de un diagnóstico, desde una perspectiva compleja, del modelo de desarrollo urbano de las sociedades capitalistas de consumo de masas. Para ello utilizaremos la interacción de las dimensiones URBS, CIVITAS y POLIS y plantearemos propuestas para una gestión social del hábitat que opere cambios sobre estas tres dimensiones y que permitan a la sociedad refundar la ciudad sobre bases de sostenibilidad ambiental, social y económica. Si desde el punto de vista ambiental el objetivo será el decrecimiento de la huella ecológica de las ciudades, desde el punto de vista social será el decrecimiento de la desigualdad y la segregación urbanas y desde el punto de vista económico el decrecimiento de la dependencia exterior. La reorientación del modelo de ciudad implica una nueva civitas que opte, más que por autocontenerse, por liberarse del “sueño” consumista y todas sus cadenas. Y esta reorientación nos hará decrecer cuantitativamente en unos sentidos y crecer, cualitativamente en otros. Proponemos una civitas menos individualista y más comunitaria, con una economía en la que decrezcan los consumos de masas y crezca el autoconsumo, el intercambio no monetario de productos, servicios y tiempos. Una civitas con otro ritmo más pausado, más acompasado, con más tiempo para vivir y menos tiempo dedicado a la movilidad forzada por la ciudad, al tiempo de trabajo necesario para pagar hipotecas y créditos. Más solidaria, más abierta a otras culturas y menos segregada. Proponemos una polis con más ciudadanos comprometidos con lo público y con menos súbditos. Más autogestionaria y menos autoritaria. Para ello organizamos los principios generales del decrecimiento de las ciudades en los tres ejes (urbs, polis, civitas). Sobre esta estructura construimos una matriz en la que para cada dimensión propongamos medidas que orienten el crecimiento de unas variables y el decrecimiento de otras. Esta matriz irá ilustrada con casos concretos de buenas prácticas en cada una de sus componentes. Finalmente concluiremos con una propuesta estratégica, que someteremos a debate, para ir avanzando hacia la refundación de la ciudad, partiendo de sus barrios, a escala humana, de forma colectiva, creando espacios de participación en los que compartir experiencias y reflexiones y permitir la apertura a distintas maneras de ver una realidad y de “hacer la realidad”.

 

Imagen de Marina
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Integró: 23/10/2009

Ya se pueden adjuntar archivos en el foro

mlc

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Integró: 12/10/2009

Estupendo Marina!

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Integró: 12/10/2009

Traigo aquí el enlace a un buen artículo crítico con la proliferación de infraestructuras 

Imagen de ESTEBAN DE MANUEL JEREZ
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Integró: 12/10/2009

Y ahora esta entrevista a Serge Latouche

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entrevista a Serge Latouche_M.DIDONATO.pdf
Imagen de LUIS MORALES CARBALLO
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Integró: 03/11/2009


El domingo pasado ha salido publicado en EL PAÍS este artículo del sociólogo/antropólogo francés Edgar Morin, el cual toca algunos temas interesantes para la cuestión que nos ocupa. Os lo adjunto. 

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Elogio/metamorfosis/elpepiopi/201...

Imagen de vmanzano
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Integró: 02/11/2009

Sintetizando algunos aspectos vertidos en estas discusiones y pensando en uno de los apartados del trabajo:

Qué es una ciudad sostenible:

1. Autocontenida, que no se define en términos de las dinámicas del mercado inmobiliario sino de su propia opción identitaria.

2. Compleja, con una diversidad social y funcional que construye tejido social y permite adaptarse con rapidez y creatividad a los nuevos retos.

3. Ecológica, pues genera una huella ecológica mínima a través de múltiples consecuencias del desarrollo de su identidad, como la disminución de los desplazamientos forzados, la realización de desplazamientos mediante procedimientos de baja huella ecológica y la gestión de viviendas bajo el mismo principio.

4. Política, pues tiene la capacidad de construir POLIS, una ciudadanía activa y comprometida con el bien común que se concibe a sí misma como profundamente politizada aunque no necesariamente partidista.

5. Autosuficiente, ya que apunta a su propio territorio como fuente principal de satisfacción de sus propias necesidades, definidas también en un estado de conciencia sobre las necesidades a las que su territorio puede dar forma.

6. Ecoeficiente, con la aplicación de tecnologías que, sin contradecir en su desarrollo y funcionamiento al resto de estos principios, reducen sensiblemente los gastos energéticos, de agua y otros materiales.

7. Solidaria, desde el momento en que no concibe su sostenibilidad en el paquete cerrado de su territorio y área de influencia visible, sino que define esta última como el planeta en su conjunto, estableciendo prácticas de trabajo conjunto con otras ciudades e iniciativas internacionales para procurar un planeta social y ambientalmente sostenible.

8. Visibilizadora, consciente de que en la raíz de la insensatez insostenible se encuentra la falta de visibilidad de los procesos. En su definición específica, la ciudad sostenible implica un esfuerzo decidido en entrelazar CIVITAS, POLIS y URBS de tal forma que su desarrollo se define por el modo de gestión al mismo tiempo de ciudadanía, política y urbanización.

9. Educadora, puesto que sólo las medidas libre y voluntariamente escogidas tras alimentar conocimiento y sensibilidad son realmente sostenibles.

10. Felicitante, desde el momento en que el decrecimiento como opción implica un mayor disfrute de las diferentes dimensiones de la vida.

11. Consciente de su ejemplo y de su papel en la construcción de civilización.

 

 

 

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Integró: 12/10/2009

Gracias Vicente!:

Me parece muy sugerente, no sólo para nosotros, sino para el debate suscitado por el congreso, articular esta especie de decálogo (+1). A partir de él podríamos encajar y desarrollar las ideas.
Un abrazo
Esteban_