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Un territorio Producvivo: El Aljarafe

 

UN TERRITORIO PRODUCVIVO

De repente nos hayamos analizando un territorio complejo, una parte del área metropolitana de Sevilla con capacidad para formar ella misma otra ciudad, en un marco paisajístico fantástico, con recursos naturales envidiables, grandes infraestructuras, capaz de autogestionarse y .......... autodestruirse, el Aljarafe. Y es que, ¿Quién no ha identificado más de una de estas palabras en algún cartel de promotoras de viviendas ''ctrl+C, ctrl+V'' ?. Desde luego no la palabra autodestruirse, porque si analizamos el hecho en profundidad como ahora vamos a hacer, la realidad es muy distinta, casi caótica, deprimente para algunos, atractiva para otros.

Estos ojos de posicionamiento crítico que adoptamos, y que nos acercan una realidad no muy lejana para nosotros, a veces se cierran porque no quieren ver, a veces lloran porque sienten negativamente lo que aprecian. Desde luego lo que todos quieren ver es que esos ojos han recuperado su brillo, su color. Partiendo del conocimiento del problema por parte de los diferentes técnicos que intervenimos en el aula de trabajo, organizamos unos puntos claves que denotan y acercan el problema al resto. Un consenso de ideas estructuradas en: URBS, análisis físico y territorial; CIVITAS, lo que caracteriza a esa sociedad; y POLIS, la gestión de ese territorio.

Para acercanos al Aljarafe físico debemos conocer sus orígenes. Este territorio sobreelevado de la vega del Guadalquivir, ya ocupado en la época prehistórica (dólmenes de Valencina) y posteriormente en la de los romanos, vuelca su desarrollo hasta finales del S.XX en sus recursos naturales y productividad agraria. Los vinos del Aljarafe, conocidos en todo el Imperio romano, sus olivares, y su arcilla, materia prima para la alfarería en Triana. Su división administrativa actual deriva de la gestión territorial de las haciendas, un espacio muy fragmentado y en algunos casos de reducido tamaño. Y son esas vías pecuarias que enlazan todo las que se convierten en vías secundarias y sirven para el asentamiento urbanizador, primer crimen ambiental de los que veremos. Además a ese sistema artificial e inadaptado se le enganchan macroinfraestructuras, en vez de dotar de una red de transporte público eficiente, que acaban por colapsar el sistema. Un territorio castigado y falto de identidad propia como nuevo embrión urbano situado en un espacio de tradición rural.

Es evidente que lo físico marca el encuadre de la problemática del Aljarafe. Un espacio poco respetado, donde chocan la construcción y los límites físicos. Su crecimiento descontrolado y separativo se explica por una falta de normativa territorial (POTAUS. Increíble que se apruebe este mismo año para un problema que viene dándose gravemente desde finales del siglo pasado). Podemos ver situaciones dentro de un mismo pueblo donde el núcleo originario funciona como tal y convive con urbanizaciones limítrofes que nada tienen que decir al respecto. Todo dentro de un marco paisajístico castigado por la construcción desmedida, a veces sin respetar espacios protegidos como cañadas, zonas de inundación de los arroyos e incluso el escarpe. Unas fachadas atractivas antaño, aburridas e incoherentes hoy.

En cuanto a los aspectos sociales y de modo de vida se puede destacar como problema principal el individualismo de las partes. Y acertamos si hablamos de manera generalizada. Si estudiamos la sociedad por escalones de actividad, en todos ellos se encuentra una falta de mancomunidad de diálogo. Se parte de un espacio rural de lenguaje con el territorio a uno urbano por simple ocupación directa, y se pretende vender como lo que era. Aparece entonces el ser ''rururbano''. Un individuo que habita en una casa con jardín donde tener el perro y con un garaje donde tener su imprescindible coche. Un imagen propia de las extensas urbanizaciones norteamericanas. Un modelo que se ha comprobado que no funciona en el Aljarafe.

El perfil mayoritario del nuevo habitante del Aljarafe es la familia joven con/sin hijos, en busca de equipamientos privativos y exclusivos, con idealizaciones de ocupar un territorio sin significado para ellos. Unas personas cuya única posibilidad de acceso a la vivienda pasa por comprarse una vivienda ''ctrl+C, ctrl+V''' por culpa del mercado privativo inmobiliario en el que hemos entrado en la última década. Una buena definición sacada de la reflexión sería: 'El Aljarafe es un contenedor de gente que depende de Sevilla'. De nada les importa los 35 días al año que se pasarán dentro del coche por motivos de dependencia con Sevilla, una dependencia agravada por la falta de actividad productiva y de servicios básicos en la zona. Un escaso sector productivo que pasa por reconocer los grandes centros comerciales que tiene cada municipio (si no tienes uno no eres importante), una buena iniciativa empresarial como es el polígono PISA, de gran peso en el panorama audiovisual andaluz, que se ha quedado como único modelo laboral referente capaz de subsistir dentro del caos, y la construcción, lo cual nos ha llevado a este punto de insatisfacción. Y nada sería tan deprimente y negativo si no fuera porque al lugar en el que se asientan aún le quedan riquezas paisajísticas y posibilidades inmensas de ser una parte de lo que podría haber sido.

Dentro del campo de estudio de la POLIS, por inercia de todo lo nombrado hasta ahora, se puede destacar como idea principal del fracaso del modelo político actuante la falta de gestión unida a la falta de unidad del grupo de los ciudadanos. Si profundizamos en el análisis resultan unos culpables claros de la crisis de identidad que azota el Aljarafe, los ayuntamientos. Actúan con egoísmo, independencia, basan el desarrollo del pueblo en una mera especulación. Ademas no quieren ceder sus competencias ante posibles comisiones que regulen el territorio del Aljarafe. Precisamente con este efecto se creo la Mancomunidad el Aljarafe. Actualmente solo se dedica a la gestión de la red hidráulica del territorio, lo que denota ese aspecto competitivo de los ayuntamientos y su falta de compromiso. Es ese bajo nivel de colaboración intermunicipal lo que acentúa la necesidad de una POLIS que regule todo.

Vamos a tratar ahora la realidad del medio rural como posible solución. Si la analizamos en el primer mundo, vemos que la agricultura, por su papel fundamental en la supervivencia del ser humano, es un campo subvencionado, al la cual no se dedicaría nadie si no lo fuera. El papel productivo en el Aljarafe y en el resto de ámbito rural, sobre todo en Andalucía, no es el mismo actualmente que hace 50 años. Mirando a largo plazo no tiene sentido el abandono del campo, perdidas de tierras productivas por escasas riquezas que genere. Si el modelo no fuera sostenible se entendería, pero estamos hablando de un modo de vida que se ha dado desde los principios de la civilización y por ello esta comprobado que funciona. Nos acordaremos en un futuro cuando nos demos cuenta que la destrucción del medio agrario por implantar residencial, caso del Aljarafe, hace que ese terreno pierda su carácter productivo, deja de generarse riquezas y además trae más problemas consigo, como son el proceso urbanizador que engloba a esas construcciones, en el ámbito que estudiamos a tal velocidad que es incapaz de digerirse. Una propuesta de diversificar y potenciar esos espacios agrícolas interconectados con la ciudad, capaz de autogestionarse y fructífero para las partes.

Se debate por último las capacidades de resurgimiento. La tendencia de destruir terrenos, ya sean olivares, en zonas en las que ejercían un papel secundario (sustentar el escarpe), agrava este problema de parar el crecimiento por impulso. No se busca el largo plazo, se separan las realidades según los intereses. Y no hablamos de algo que solo se hace aquí, es el primer mundo, el precio que por lo visto hay que pagar para pertenecer a él. Y no solo eso, las zonas de tradición agraria que todavía perviven, como los invernaderos en Almería, resultan que a largo plazo han terminado por contaminar el terreno y secar más aún la zona más desértica de España. Una paradoja más.

 

...'Somos conscientes que tenemos problemas, necesitamos soluciones, estamos aquí para buscarlas.'

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